Estampas

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Lunes, 27 de mayo de 2019

Ah, regresan las grandes luces y el cielo casi blanco y el olivo metálico. Abro los ojos qué maravilla abrir los ojos por la mañana y me quedo quieto, un poco por contemplar el jardín y otro poco porque si me moviera hacia un lado aplastaría al gato negro y si al otro lado aplastaría a uno de los perritos. ¿O son los dos? A ver. Son los dos. Así que me quedo quieto. Y la luz parece alguien aunque sé que no.

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Domingo, 26 de mayo de 2019

Mi gato amarillo está en la terraza tomando el sol. Bebo el té y es domingo y hay elecciones otra vez en España. Me temo lo peor. Entre el culogordo izquierdista fidelista típico español y el típico joven español porro botellón y viva la revolución, acabarán con lo poco que queda de España. España no se rompe, implosiona. En lo de Arcadi en El Mundo leo cómo el enemigo ha tomado las más altas instituciones y uno de ellos (o la periodista de El País que lo entrevista lo que viene a ser lo mismo) en palabras de Espada “se adosa al muro de opinión que gana cada día unos centímetros: o hay absolución o habrá problemas”. El muro de opinión es el muro del si no liberan de una forma u otra a los presos golpistas catalanes habrá problemas. A mí me complace que ese muro exista y que crezca no unos centímetros sino muchos metros y hasta kilómetros cada día. Porque nada comenzará a arreglarse en España hasta que los ciudadanos españoles libres e iguales asuman que para derrotar la rebelión tribal en España, sobre todo la rebelión de la tribu catalana, tiene que haber problemas. Sin problemas no se resolverá nada. La solución no es el diálogo (que es sólo una patraña que beneficia a los enemigos de España) sino la confrontación. La confrontación. Hay que decir a la gentuza tribal racista antiespañola (todo el independentismo):NO. Y a continuación reducirlos y vencerlos. Es una ilusión y una cobardía pensar que se rendirán a la razón y al bien común y al orden. No lo harán. Hay que derrotarlos. Y para derrotarlos hay que usar si fuera necesario todos los medios.

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Sábado, 25 de mayo de 2019

Regreso de NY y encuentro una España cada vez más lo que es: Pueblo. Cuarenta años de siniestra y estúpida educación socialdemócrata, cuarenta años de gobernantes cobardes, ineptos y corruptos y en el fondo ellos también Pueblo, han rendido la democracia española y a los ciudadanos españoles libres e iguales a las tribus, ¿y a cambio de qué? A cambio de una patada en el culo. Así les pagan. Todo lo ha hecho la crápula política e intelectual culogorda cobarde y vil para facilitar el avance tribal y aún hoy, que ya todo está perdido, pretenden dialogar con el enemigo que no tiene intención alguna de dialogar para qué dialogar se dirán con esa tropa de mierdas, cobardes y cretinos si lo conseguimos todo humillándolos e insultándolos y todo nos lo dan ¡y pagan! ¡Hasta el idioma se han dejado quitar pero qué digo lo han llevado ellos mismos al matadero, se diran!

Ese es el panorama que me encuentro. ¡Y encima Jabois ha publicado otro bodrio galleguero!

Es el fin.

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Viernes, 24 de mayo de 2019

A NY me llegaban los chillidos de la chusma izquierdista española y el olor cerval de la derecha española. ¡Por sobre el océano! Y me llegaba sobre todo el hedor del Pueblo, naturalmente. Nada hiede como hiede el Pueblo. Cualquier análisis o consideración social o moral acerca de la abyección política española y el encumbramiento de los golpistas catalanes, los infiltrados fidelistas y chavistas y de los siempre traidores vascos pasa por el voto favorable de la ralea Pueblo. No hay que olvidarlo. Yo encaramado en el One World Trade Center y el vórtice del mundo a mis pies y contemplando conmovido los dos fosos líquidos y el fabuloso Oculus del denostado Calatrava, e incluso allí a través de los gruesos cristales del mirador a quinientos metros de altura me llegaba el hedor inconfundible del Pueblo y sobre todo el hedor del Pueblo catalanista y el hedor del Pueblo vasco. Pero muy débil es verdad y bastaba con soplarme la nariz y dejarme imbuir por el poderío de la libertad norteamericana y por el esplendor ciudadano norteamericano, en ningún sitio más tenaz y glorioso que en Manhattan, para que se desvaneciera el hedor del Pueblo. Y era dulce el perfume de la libertad. Y el Hudson espejeaba como una esperanza.

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Jueves, 16 de mayo de 2019

La salvación de España pasa por mí, qué le voy a hacer. Aquí la dejo para que luego no digan que no hice lo posible. Es muy sencillo. España no se salvará si no comienzan todos los padres de España todas las mañanas a dar una patada en el culo a cada una de sus crías menores de quince años (después de los quince ya todo está perdido) y antes de la pedagógica patada en el culo han de obligarles a repetir a coro con sus padres: No te mereces nada, nadie se merece nada, en esta vida todo hay que ganárselo y todo cuesta esfuerzo y trabajo. Todo lo gratis es un error y termina corrompiendo, envileciendo y embruteciendo al que lo recibe. Tienes derecho a lo que te ganes. Nada más. ¡Grábatelo en la puta cabeza! Y en este punto es que ha de propinarse la patada en el culo a la cría con el claro propósito de reafirmar lo dicho y así se grabe mejor en la cabeza de la cría.

Pues bien, ya lo saben. Salvar España depende de ustedes. Lo he pensado mucho y es la única manera de que en España en un par de generaciones se haya superado o paliado al menos un poco el monstruoso daño causado por cuarenta años de educación socialdemócrata.

Y a partir de aquí me desentiendo para que lo sepan.

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Miércoles, 15 de mayo de 2019

Estaba en la cocina y vi a mi gato amarillo comiendo algo en el jardín y salí a ver. Era un pichón de urraca de piel violácea y aún sin plumas se habría caído del nido. El gato estaba terminando de comerse una pata y al momento me di cuenta de que el pichón de urraca estaba perfectamente vivo, lo que me produjo un gran horror. Consideré quitarle el pichón al gato pero después de contemplar durante unos segundos el espantoso espectáculo natural regresé a la casa sin hacer nada. Al rato, terminando el té, pensaba en que podía haber matado al pichón la muerte piadosa y eso y entonces vi una urraca adulta aterrizar junto al pichón y me dije debe ser la madre que andaba buscándolo la pobre pero la urraca adulta sin perder tiempo se puso a comerse el pichón a picotazos le sacaba las tripas.

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Martes, 14 de mayo de 2019

Cuando llegué a España y a Europa me dije qué maravilla los europeos. Es verdad que habían inventado los tres sistemas totalitarios más asesinos y siniestros de la Historia de la Humanidad, pero, aún así pensé qué maravilla los europeos, los europeos son la Civilización, pensé. Pero enseguida se me fue pasando. Me di cuenta enseguida de que los europeos son la misma mierda que todo el mundo. Llevaría un año en Europa cuando, durante una conversación con amigos que me miraban como al sudaca que soy, auguré la vuelta del fascismo (en versión nazi o comunista o ambas) a Europa, demorará unos cincuenta años, dije. Se rieron mis amigos blancos y europeos. Yo me equivocaba. No en cincuenta años, será antes. Ya por doquier prolifera la industria de los derechos y por doquier se enseñorea el culto a la banalidad, la estupidez, el atavismo sentimental, el mujerismo imbécil y la conversión de la libertad en un accesorio de la corrección política o el reclamo tribal.

Vendrán nuevos tiempos y serán los mismos

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Lunes, 13 de mayo de 2019

Eros y política (Pedro Sánchez)

El señor Sánchez es el guapo de la escuela que a las muchachas de la escuela les fascina y que a los hombres de la escuela les divierte porque saben que generalmente estos guapos son todo escaparate y poca sustancia varonil y basta un pescozón para que reculen y suelen ser además con harta frecuencia pichas cortas. Yo mismo, un hombre poco agraciado, le he birlado la novias a alguno de estos guapos. En San Alejandro, recuerdo, donde estudié arte unos años, un guapo de la nueva clase venía a recoger a una bella (muy bella) a la escuela en uno de esos coches que allá sólo tenían y tienen los altos cargos. Pero. Puse mis ojitos verdes en la bella y poco después dejó al guapo la bella y se puso a la sombra de mis ojitos verdes, y después ya en confianza pude comprobar que mis teorías acerca de la picha corta de los guapos al menos en aquel caso era acertada. En verdad lo supe la primera noche que nos acostamos la bella y yo en una de aquellas posadas sucias y sin agua corriente de La Habana fidelista porque al desnudarnos se me quedó mirando el pito y preguntó risueña… ¿tengo que meterme todo eso? Era una pregunta retórica. Pero. La bella, risueña, comparaba ay comparaba.

Aparte de guapo, Sánchez tiene el carisma y la expresividad de un envase de leche desnatada y es algo desculado lo que en un hombre es muy desagradable. Pero al margen de esto, hay que aceptarlo, Sánchez es el político perfecto ya que es capaz de decir una cosa y la contraria en la misma frase y decirlo con tal rotundidad que convence a millones de españoles que le votan. Lo otro sería pensar que millones de españoles son idiotas pero sería injusto, sería regatearle méritos a Sánchez. A Sánchez puede considerársele el ideal político y el político ideal del futuro y le auguro el mayor éxito por sus aires robóticos su incultura y por ser, cosa evidente, más un maniquí que un ser humano.

Pedro Sanchéz trae a la política española el mentón bobalicón pero fotogénico, el morrito cuché, una corte de ministras embelesadas la premonición de un polvo desastroso pero cinegético y el pichacortismo triunfal.

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Domingo, 12 de mayo de 2019

A ver si consigo describirlo. Estaba corrigiendo las últimas líneas de mi próxima columnita para Tendencias de El Mundo, cuando la vista se me empezó a emborronar al tiempo que unos latigazos me salían de la base del cráneo y ascendían y culminaban en unos latidos fortísimos en la parte superior de la cabeza. Lo peor no era eso lo peor era que tenía la sensación de que toda la cabeza (la cara me ardía) crecía y se achicaba como en una escena de esas películas de dibujos animados en las que se escucha un sonido avasallador que baja y sube a ritmo acompasado. Imaginen todo eso junto y añadan una gomosidad de la consciencia. No llegué a perder la visión, el emborronarse de la vista llegó a cierto nivel pero no alcanzó la oscuridad y luego comenzó a remitir al tiempo que disminuían como un líquido que llega a un tragante todos los síntomas. Lo que intento describir pasó en unos segundos aunque tengo la impresión de que mi percepción del tiempo se vio alterada, no sé en qué medida. Cuando acabó, terminé de escribir la columnita. Y lo peor pensándolo bien fue que mientras duró lo que fuera que me pasó tuve la seguridad de no estar en control de mi cuerpo. Una sensación inquietante, por decirlo suavemente. Pero. No he conseguido describirlo.

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Sábado, 11 de mayo de 2019

Eros y política (Carolina Bescansa)

Soy un hombre al que le gustan todas las mujeres. A alguno de mis amigos apolíneos esto le parece atroz (los apolíneos son así) y me río con las caras que ponen cuando les digo que no discrimino mucho, a mí las mujeres todas me parecen dignas de atención sexual. Tal vez sea deformación profesional, lo he pensado a veces. Recuerdo que cuando era yo joven nunca intentaba seducir a las guapas (bonitas se decía allá, en la isla pavorosa); no compensaba el esfuerzo y nunca se estaba seguro del éxito. Sin embargo con las feas (es un decir) qué natural todo y que dispuestas y que agradecidas quedaban. Y eso que siempre a las mujeres les he dejado muy claro que darme acceso a su cuerpo es un privilegio inconmensurable, por el que quedo por siempre agradecido.

Pero. Claro. Hay excepciones para todo. Lo que me lleva a la ex diputada Bescansa. Yo a la Bescansa, no. Creo (¡cómo estar absolutamente seguro! ¡lo del sexo depende mucho de las circunstancias!). Hay algo estreñido en esa mujer, algo de intestino expuesto, que repele. O al menos me repele a mí. La diputada Bescansa alcanzó cierta efímera fama por amamantar a su cría en sede parlamentaria, pero al margen de eso no aportó nada al pensamiento político español, suponiendo que tal cosa haya existido alguna vez. Cuando la veía en la televisión, siempre me producía una enorme angustia porque tenía la impresión de que llevaba una especie de pequeño mamífero muerto (¿un topo, un murciélago ratonero?) adherido al rostro. Pero seguro que eran cosas mías. Nadie puede vivir con un animal muerto pegado a la cara.

Carolina Bescansa trajo a la política española la figura del lactante demagógico, la teta millonaria pero roja y un semblante de adjunto animalito post mortem que hace imposible, al menos en lo que respecta a mi humilde persona, cualquier apareamiento.

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